REFORMA DEL ESTATUTO

Desde comienzos de este año, cuando la Universidad dio inicio formal al proceso de discusión sobre la reforma de su Estatuto, venimos ofreciendo en estas páginas de Noticias UNGS diferentes puntos de vista sobre los distintos asuntos en consideración. En esta oportunidad proponemos al lector tres perspectivas acerca de la importante cuestión de los modos en los que las voces de las organizaciones sociales, políticas y culturales del territorio donde la Universidad desarrolla su tarea pueden hacerse oír en los órganos colegiados de gobierno de la institución. La UNGS cuenta con la figura de los “consejeros superiores por la comunidad” que, elegidos por el propio Consejo Superior a partir de una propuesta de la rectora o el rector, tienen en ese órgano voz pero no voto. Y cuenta también desde hace algunos años con un Consejo Social de carácter consultivo. A fin de conocer otras formas de organización de estas representaciones y de articulación entre el Consejo Social y los consejeros superiores por la comunidad, Noticias UNGS invitó al Rector de la UNDAV y a la Rectora de la UNA a realizar una breve descripción de los modos de funcionamiento de esas instancias en sus universidades. Y a fin de acercarnos a las perspectivas de los representantes de las organizaciones territoriales vinculadas con la UNGS, también invitamos a dar su opinión a tres integrantes del Consejo Social de la Universidad.

Una relación estrecha y productiva

Cuando publicamos, hace poco más de un año, el libro Universidad Nacional de Avellaneda. Apuntes de una fundación, decíamos, entre otras cosas, que nos correspondía, con tesón y humildad, aportar a la rica historia de la ciudad de Avellaneda, porque desde siempre hemos considerado a la relación entre la Universidad y la comunidad como una relación indisociable. Somos expresión de una historia social, cultural y política extraordinaria cuya sustancia debemos recoger para hacerla presente en los miles de estudiantes que han justificado (y continúan haciéndolo día tras día) la justicia histórica de la creación de esta y de todas las universidades públicas que han surgido en estos años.

Es, también, la expresión de un síntoma de este tiempo: la relación que las universidades del bicentenario están fraguando con la sociedad que las hospeda. Se trata de un vínculo que se está transformando radicalmente, del mismo modo que tiene planteado hacerlo la educación superior toda, en un escenario inédito de ampliación de derechos y de democratización creciente de la vida social. La universidad ya no “se estira” para llegar con el producto de su labor a la comunidad. Ahora, la comunidad está en la universidad. La puebla y la modifica, la interpela en lenguas nuevas, mientras redefine las propias, en un movimiento palpitante y de un enorme potencial transformador. Afrontar, entonces, la constitución de la UNDAV implicó, desde el primer día, asumir de manera creativa un eje crucial de la propuesta institucional de la Universidad: labrar una relación con la realidad local y regional para construir, en estrecho vínculo, respuestas comunes a las demandas de una sociedad mejor.

La universidad ya no “se estira” para llegar con el producto de su labor a la comunidad. Ahora, la comunidad está en la universidad.

Por eso, desde el comienzo fue nuestra preocupación poner en marcha el Consejo Social, un órgano consultivo que funciona como mecanismo de participación y permite la inclusión de actores externos a la Universidad. El objetivo es propiciar un espacio de diálogo social y poner en debate demandas y problemáticas específicas de la comunidad, esto es, dar vida cierta a la voluntad de construir una Universidad que escucha, que está dispuesta a aprender –presupuesto esencial de la enseñanza–, y propender así a una articulación indispensable para potenciar sinergias constructivas.

El Consejo Social está integrado por un representante de la cámara empresarial, un representante de organizaciones sindicales, uno del gobierno local y dos de organizaciones no gubernamentales, designados por un período de dos años. Una peculiaridad de nuestro Consejo es su carácter rotativo, a fin de que toda la comunidad pueda sentirse representada, con voz y voto, en nuestro Consejo Superior.
Por otro lado, su existencia está establecida en el Estatuto Universitario. El artículo 19 prevé su funcionamiento y su carácter institucional en el apartado que define a los Órganos de Asesoramiento y Contralor, y, aspecto fundamental, un representante elegido entre sus pares integra el Consejo Superior de la Universidad. Esto consolida la institucionalidad de este órgano y potencia la relación estrecha que procuramos establecer.

Es un motivo de satisfacción, como presidente del Consejo Interuniversitario Nacional, apreciar que son muchas las universidades de nuestro sistema que han echado a andar órganos de esta naturaleza. La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), por ejemplo, fue sede del Primer Encuentro Nacional de Consejos Sociales, y en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) el Consejo Social tuvo un rol activo para centralizar las demandas sociales tras las inundaciones de abril. Las enumeraciones son odiosas, pues siempre es posible olvidar alguna, pero sabemos que existen Consejos en las Universidades Nacionales de General Sarmiento, del noroeste de Buenos Aires, La Plata, Arturo Jauretche, Litoral, Lanús, Comahue, Tres de Febrero, Moreno, La Matanza, Chaco Austral, San Juan. Seguramente la lista sigue.
La UNDAV cumple cinco años: intensos, transformadores, de muchísimo trabajo realizado y de enormes desafíos por delante. Es alentador saber que ese camino lo hemos recorrido y lo seguiremos recorriendo con la fortaleza de una sociedad protagonista y comprometida.

Jorge Calzoni
Rector de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV)

Ver El Consejo Social en la Universidad Nacional de las Artes
Ver Representación con voz y voto